Es
una falta de respeto a la dignidad humana que en el catecismo Testigos del
Señor editado por la Conferencia Episcopal Española (CEE) y destinado a la
formación en la fe de menores entre 11 y 14 años, se indique que la identidad sexual
es un don dado por dios y no sea una escogencia humana.
Con
cuál moral la jerarquía de la iglesia católica se atreve a violar el derecho
humano fundamental de escoger su identidad sexual. ¿Con la moral de Marcial
Maciel? O con la moral de tantos pedófilos identificados en el ceno de la
iglesia católica.
La
identidad sexual, gracias a los movimientos libertarios iniciados desde el
siglo XIX es de escogencia personal. No es determinante el sexo con que se nace
para reducir el hacer humano a uno u otro comportamiento. La afirmación hecha
en el catecismo me parece la prueba fehaciente que la iglesia sigue siendo tan
homófoba, y perseguidora de la libertad humana, como siempre lo ha sido.
Hipocresía para conquistar los corazones perdidos, no pasa de ser todos los
actos y decires del actual papa que pretende mostrar una aparente apertura de
la iglesia a las exigencias sociales contemporáneas. Cosa, que evidentemente
sus predecesores distaban en intención de hacer.
Cuál
daño hace la diversidad sexual al bienestar moral de la sociedad. Ninguno. Por
el contrario, la expresión de la diversidad sexual es muestra de salud social;
evidencia de tolerancia, amor y respeto entre los seres humanos. Es un dañoso
mito afirmar que el homosexual no se encuentra capacitado para sostener una
relación de manera estable; indicar que no se encuentra capacitado para criar
adecuadamente a otros seres humanos. Me cuesta entender la razón por la cual la
iglesia católica insiste en denigrar la condición sexual humana.
Lejos
está la sexualidad en dividirse en hombre y mujer. Macho y hembra.
Afortunadamente, nuestra capacidad rebasa con creces cualquier determinismo
biológico. Afirmando que sumo a la diversidad sexual como otra expresión
biológica. En otras palabras, la homosexualidad es parte irreductible de ser
humano.

Con
cuál derecho la iglesia se abroga la capacidad de decir quiénes deben
comportarse de determinada manera. Las capacidades y cualidades humanas no se
determinan por el sexo con el cual se nace. El hombre es tan esencialmente
libre que trasciende su condición sexual, le es posible determinar su conducta
sexual dependiendo de la aplicación de su capacidad de razonar. Capacidad, que
la iglesia pretende vulnerar al retrotraernos al sexismo impuesto por el modelo
falocéntrico paulino. Ahora, sólo le falta, a la iglesia afirmar, que la mujer
que menstrúa es inmundo, a manera del desdichadamente célebre libro: Levítico.
Nuestra dignidad supera con creces la
falta de coherencia con la condición humana manifestada por el clero católico.
Lejos están del refrán que aduce el no ver la paja en el ojo ajeno mientras se
posee una viga en el propio. La iglesia católica no sólo no tiene moral;
también, carece de solidaridad hacia la condición humana al insistir en
posiciones sexistas que terminan validando una sociedad machista. O Qué ¿Al
afirmar que el hombre debe comportarse de la manera en la cual reivindica la
condición sexual que dios da al hombre, no se está afirmando que es sólo digno
el comportarse como macho al varón y como hembra a la mujer? Y ¿Quién regula la
conducta apropiada para el hombre y la mujer? ¿Acaso Pedro o Pablo o Santo
Tomás? Los mismos que se jactaron hasta no poder más iniquidades contra la
condición femenina.
Entre las palabras de las columnas del
cristianismo se encuentra: “A la mujer no le consiento enseñar ni arrogarse
autoridad sobre el varón, sino que ha de estarse tranquila en su casa” (I Tim
2,12), “Asimismo, las mujeres estén sujetas a sus maridos, para que si algunos
no se rinden a la palabra, sin palabra sean ganados por el comportamiento de
sus mujeres” (I Pedro 3,1), “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así
también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesio 5:24). "En
lo que se refiere a la naturaleza del individuo, la mujer es defectuosa y mal
nacida, porque el poder activo de la semilla masculina tiende a la producción
de un perfecto parecido en el sexo masculino, mientras que la producción de una
mujer proviene de una falta del poder activo." Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica. La mesura me obliga a detenerme con estas citas, pues el continuar
atentaría con acabar con todos los bit disponibles en la web, y aún no
terminaría de citar las palabras misóginas de los padres de la cristiandad.
Mas, no puedo cerrar sin recordar las sabias palabra de San Agustín en De Trinitate quien
advierte: "Nada rebaja tanto a la mente varonil de su altura
como acariciar mujeres y esos contactos corporales que pertenecen al estado del
matrimonio."
Creo que la tarea
fundamental del hombre contemporáneo es empezar por deslastrarse de todo
aquello que atente contra la dignidad humana, con la finalidad de crear
proyectos donde sea posible el reconocernos como iguales, como hermanos,
poseedores de la capacidad de amor, de compasión y piedad; capaces de grandes
logros. Capaces de renunciar al odio que ha bañado la historia común. Una de
esas exigencias ineludible es dejar de permitir que quienes han atentado contra
la libertad y dignidad humana sigan molestando nuestro hacer común. Es hora de
parar la misoginia y homofobia cristiana. Por respeto a quien lea estas líneas no
puedo expresar lo deseo que haga la curia católica con su nueva versión del
catecismo. Mas, si me puedo permitir un inmenso y contundente: ¡BASTA!
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