Sobre Sócrates escuché la primera vez en una clase de psicología en el cuarto año de bachillerato. Un profesor muy prepotente me hizo saber los nombres de los principales filósofos griegos. El tiempo, que se encarga de descubrir cada mentira, me enseñó que lejos estaban ese pequeño grupo de filósofos nombrados de ser los esenciales; que en casi todas las ocasiones lo realmente importante se oculta tras la pomposidad de muchas luces de farol. Que los nombres que la historia nos da a conocer suelen corresponder al interés egoístas de quien la escribe. Tal vez por eso, la historia es una disciplina siempre fallida. Era muy extraño estar concluyendo el bachillerato en ciencias y que vinieran a dictar una materia llamada psicología, pensé que ese tema sólo les concernía a los otros, a los extraños que se dedicaban a las humanidades. Con el tiempo, repito: se encarga de borrar las mentiras; descubrí que el tonto era yo, haciendo un bachillerato en ciencias sólo porque era la opció...
Por y para la literatura.