Hay humo decantándose desde una quimera, hay horrores que desde anoche me persiguen, hay vidas grises que se hacen negras, hay mil silencios y una soledad. Mariposas que en el vuelo se encienden caen sobre las hojas que queman queman el bosque y la vida. Hay mil horrores esperándome tras la puerta. El sueño voló desde los días mil aromas que a nada huelen, me están sobrando los días; creo que la que sobra es mi vida. Aroma a muerte que me persigue, todo alrededor se marchita, con ello mis sueños ya no gravitan; un grito desde hace muchos años habita mi garganta anquilosando mis días. Hay una a calle a la que no deseo volver mi padre en ella aguarda látigo en manos, insultos en la lengua, sal en el alma, dolor en la esquina ¿Cuándo cesará el castigo? Tal vez en otra vida donde esté sólo conmigo. Que se olviden mis pasos, que nadie recuerde mi cara, que no tenga ni padre ni madre. Amamantado con otra leche que no...
Por y para la literatura.