Los sofistas carecieron de un cuerpo doctrinal único, compartido. Carecían de una escuela central que dictaminara y regulara las doctrinas y posturas. Los sofistas, más que compartir doctrinas, compartían una postura; la nueva forma de pensar, de hacer filosofía. Errantes a través del territorio griego, maestros a sueldo, conocedores de la filosofía, validaban la propia forma de pensar aleados de doctrinas cerradas y terminadas. Con diversas figuras relevantes de gran importancia, careciendo de maestro único, se oponen abiertamente a la forma de hacer filosofía tradicional. No es de extrañar que ante las características antes citadas, carecieran de un cuerpo teórico único, y sus detractores señalaran la disparidad entre sus preceptos. Los sofistas tuvieron la desgracia de tener un rival con demasiada influencia como Platón, y que el término sofista se empleara como modo de disminuir al rival ante los ojos del público. Sin embargo, ante los inconvenientes, es necesario destacar e...
Por y para la literatura.