Hay humo decantándose
desde una quimera,
hay horrores que
desde anoche me persiguen,
hay vidas grises que
se hacen negras,
hay mil silencios y
una soledad.
Mariposas que en el
vuelo se encienden
caen sobre las hojas
que queman
queman el bosque y la
vida.
Hay mil horrores
esperándome tras la puerta.
El sueño voló desde
los días
mil aromas que a nada
huelen,
me están sobrando los
días;
creo que la que sobra
es mi vida.
Aroma a muerte que me
persigue,
todo alrededor se
marchita,
con ello mis sueños
ya no gravitan;
un grito desde hace
muchos años habita mi garganta
anquilosando mis
días.
Hay una a calle a la
que no deseo volver
mi padre en ella
aguarda
látigo en manos,
insultos en la lengua,
sal en el alma, dolor
en la esquina
¿Cuándo cesará el
castigo?
Tal vez en otra vida
donde esté sólo
conmigo.
Que se olviden mis
pasos,
que nadie recuerde mi
cara,
que no tenga ni padre
ni madre.
Amamantado con otra
leche
que no prefiera al
padre más que al hijo.
Otro nombre y
distinto lugar
donde otros brazos me
amen
donde mis pies se
desanden.
Aguardo por la
muerte,
uno de los dos
partirá primero.
El que sobreviva
estará feliz
de ya no compartir el
aire de la misma vida.
Anhelo conocer el
secreto
de quién quedará en
pie en esta contienda;
sería hermoso el
respeto
en los versos de una
nueva rima.

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