Para empezar hay que recordar que
Aristóteles era un hombre puramente empirista, es decir, fundamentó los
conocimientos humanos en la experiencia. Aristóteles igual que Platón y Sócrates admite que la esencia es lo que define al ser, pero la diferencia en que la esencia es la forma, que está unida inseparablemente a la materia y juntos constituyen el ser, que es
la sustancia.
La afirmación de la importancia del conocimiento sensible, del conocimiento de
lo singular para llegar a lo universal, abrió posibilidades a la
investigación científica.
En el comienzo mismo del libro IV de
La constitución de semejante ciencia
tropieza inmediatamente, sin embargo, con una dificultad sustantiva y radical.
Y es que la omnímoda presencia, explícita o virtual, del verbo ser (eînai) y de su participio (òn) en nuestro
discurso acerca de la realidad no garantiza la unidad de una noción que
responda, a su vez, a la unidad de un objeto susceptible de tratamiento
unitario y coherente. Sin unidad de objeto no hay unidad de ciencia y sin
unidad de noción no hay unidad de objeto. Aristóteles es plenamente consciente
de esta dificultad. Frente a Parménides y frente a Platón. Aristóteles reconoce la polisemia
del verbo ser en sus distintos usos y aplicaciones.
Así, el capítulo siguiente IV de la Metafísica comienza estableciendo la tesis de que
"la expresión 'algo que
es ' se dice en muchos sentidos", tesis a la cual nunca renuncia
Aristóteles. Más bien, a su juicio toda reflexión acerca del lenguaje y acerca
de la realidad ha de partir necesariamente de la constatación y del
reconocimiento de este hecho incuestionable.
Las diversas significaciones de 'lo
que es' poseen, por tanto, la unidad peculiar que adquiere una multiplicidad en
virtud de su referencia común a algo uno (pròs hén), la referencia a una
misma cosa (en el ámbito de lo real) y a una misma noción o significado (en el
ámbito del lenguaje): referencia a la salud en el ejemplo utilizado y
referencia a la entidad (ousía) en el caso de la indagación ontológica.
Semejante forma de unidad comporta, pues, un término (y una noción) fundamental
que es primero y que es universal en la medida en que siempre se
halla referido o supuesto en cualquier uso del verbo ser. Aristóteles habla de referencia "a una única
naturaleza" y también de referencia a un único principio (arkē):
"así también 'algo que es' se dice en muchos sentidos, pero en todos los
casos en relación con un único principio".

Comentarios
Publicar un comentario