Al terminar la edad media –no sé quién proclama el fin de
una época y principio de otra; como si la vieja época no sobreviviera en la
nueva-, los renacentistas ponen en duda a la Biblia y el empleo de la lógica
como dadora de verdad. Se acusa el procedimiento hermenéutico bíblico como
insuficiente. Está bien. Afirman que el hombre debe acercarse a la naturaleza,
observar, tomar nota de lo ocurrido y experimentar. También está bien. Se critica
al fanatismo y el dogmatismo como cegador del hombre y la realidad. Se formula
el método científico como medio acertado para identificar las nociones reales. Empieza
el nuevo dogmatismo.
Me parece que en la época actual el método científico se
ha erguido como la fórmula de verdad de validez universal. Esto, cancela otras
formas de saber. No es verdad que la realidad sea susceptible de ser aprendida
en su totalidad en un método exclusivo.
Que la ciencia contemporánea da conocimiento útil. Claro que
sí. Indiscutible. Que es la única forma de acceder a la realidad. Falso. El dogmatismo
científico inicia al querer cancelar otras formas de saber. Así, la filosofía
en cuanto cuestionamiento es improcedente en cuanto no se adhiere a un método. La
filosofía no es capaz de medir, pesar, saborear sus inquietudes. A ver, cómo
pesar el ser. No se puede. Así, la libertad, el amor y el odio. Por esto,
querer reducir la filosofía a un procedimiento de laboratorio es una tontera. Igual,
execrar como falso todo el saber que no es susceptible de ser pesado y medido.
Si el mundo se redujera a ser pesado sería un mundo muy
tonto y simple. No sería mundo, se convertiría en el desdibujo de una cápsula
de petri.
La filosofía se pregunta por el ser de la realidad. Se cuestiona
el por qué, para qué y el qué. Esas medidas trascienden con crecer los
parámetros de la ciencia moderna. Afirmar que por estas características es
hacer de charlatanes es una torpeza. Por eso me opongo a Bunge y al
positivismo.
La fe, el arte, la intuición, la meditación, la literatura –especialmente
la literatura, la filosofía, en cuento racionalización de la existencia; son
modos de aproximarse al conocer, invalidarlas es cancelar las posibilidades
humanas. El propósito es no reducir la vida al método científico. Esto sería
hacer una reducción castrantes. Una forma de saber enclenque.
Que Heidegger escribe frases propias de un esquizofrénico,
que Derrida y Lacan construyen una jerga abstrusa, que la fenomenología enreda
las palabras para confundir. No. son aproximaciones alternativas de
aproximación al ser. La literatura zurce los intersticios de la epistemología.
¿Y qué? Son formas de saber loables. ¿Cuántos misterios se develan en las líneas
de Lacan? No pocas. ¿O es que acaso la palabra no es una forma de placer? A ver
¿Cómo el peso y la medida empleada por la ciencia contemporánea determinarían
que el hablar es otra manera de placer? Nunca. Son posibles muchas formas del
saber.

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