Ir al contenido principal

Sobre Sofistas y Sofismas

Todo sistema político incapaz de contemplar la dignidad humana como valor máximo, genera las crisis necesarias que empujan su derribo e implantación de otro sistema político, donde se contemplan las exigencias, las tensiones y realidades que invalidaron al sistema anterior. Indudablemente el sistema político de la Grecia antiguo, era un sistema injusto; por tanto, en esencia débil. Tanto las mujeres, como los niños y esclavos no gozaban de los mismos derechos que los ciudadanos; que estos eran hombres libres y propietario. Cada polis, al querer aumentar su territorio, hacia la guerra con otras polis, desdeñando la unión como fortaleza. Este sistema, invariablemente haría crisis. Una sociedad en guerra es una sociedad pronta a sucumbir; sus víctimas son todos.

En la Guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), la polis de Atenas fue derrotada, debido a la rebelión efectuada por las diversa polis sometidas a la Liga de Delos. Se establece así el dominio de los espartanos sobre todo el territorio de la península Ática. Esto, determinará las crisis políticas del mundo griego. Impulsando cambios significativos en la manera de hacer política en el mundo griego, obligando a cuestionar los preceptos, la validez de las instituciones.

No es de extrañar que la polis de Atenas, donde se desarrolló la simiente de la democracia, alrededor del año 500 a.C. cayera en poco tiempo bajo la hegemonía de otra polis. En medio de esta tensa situación política y social, surge la figura del sofista en el mundo griego. Jamás como originador de las crisis sociales, sí como consecuencia de la actitud de crítica de la conciencia colectiva ante sus instituciones y leyes; la esencia del ser social.
Los sofistas carecieron de un cuerpo doctrinal único, compartido. Carecían de una escuela central que dictaminara y regulara las doctrinas y posturas. Los sofistas, más que compartir doctrinas, compartían una postura; la nueva forma de pensar, de hacer filosofía. Errantes a través del territorio griego, maestros a sueldo, conocedores de la filosofía, validaban la propia forma de pensar aleados de doctrinas cerradas y terminadas. Con diversas figuras relevantes de gran importancia, careciendo de maestro único, se oponen abiertamente a la forma de hacer filosofía tradicional.

No es de extrañar que ante las características antes citadas, carecieran de un cuerpo teórico único, y sus detractores señalaran la disparidad entre sus preceptos. Los sofistas tuvieron la desgracia de tener un rival con demasiada influencia como Platón, y que el término sofista se empleara como modo de disminuir al rival ante los ojos del público. Sin embargo, ante los inconvenientes, es necesario destacar el aporte de los sofistas a la filosofía; sacaron al pensamiento de las escuelas, es un intento por arrancar la sacralización a los filósofos, trayéndolos a la calle, a la realidad humana, hacia la discusión, hacia el cuestionar.

La filosofía hecha desde el debate es un diferente al pensar desde la infalibilidad de maestros reverenciados. En el debate, el pensamiento se enriquece con las posturas alternas, en discusión. El filósofo que no soporte el disenso, quizás no sea filósofo. La figura del sofista contribuye en gran medida a comenzar a hacer una filosofía desde la praxis humana, alejándose de los extravíos teóricos de los salones. Tal vez, esto abrirá las puertas para que sea posible el surgimiento de la manera de hacer filosofía de Sócrates, irónicamente admirado por Platón; y, una de las mayores contribuciones filosóficas del mundo griego, como lo es la ética.

Además ¿Quién fue Sócrates? Además de un gran inoportuno y majadero: el gran sofista de la historia. Iba hablando hasta por los codos, cansado y cansón, buscando palabras, indagando el alma, haciendo psicología y liberando de la cárcel de creer que se sabe lo que se desconoce. 

Pensar desde la vivencia humana, desde el debate, desde el cuestionamiento, se vuelca la manera de pensar. Las preocupaciones dejan de ser el Arjé, la sustancia o razón del cosmos; las preocupaciones comienzan a ser más humanas, mucho más terrenas. Impulsando el giro copernicano de la filosofía griega, el hombre comienza a hacer el Arjé del universo.
Los detractores de los sofistas,  les criticaban el hecho de cobrar por sus clases. Esto, está lejos de ser un mero dato, una anécdota. Es, invariablemente, el quid del asunto filosófico; tal vez, lo que puede representar dignamente la crisis social y de pensamiento vivida. La sociedad tradicional griega al ser una sociedad eminentemente aristócrata, concibe al hombre como una abstracción de la realidad del mundo. Así, el trabajo digno no puede ser mediado a través del dinero. Pues, el dinero como modo y medio se relaciona con el trabajo del hombre no aristócrata. Cobrar, es síntoma inequívoco de degradar el hacer filosófico al mundo concreto, alejándolo de las realidades superiores.

En  tal sentido, el hecho de cobrar las clases de filosofía, coloca al filósofo en una nueva posición, en la posición de aquel que es capaz de vivir gracias a su hacer en el mundo, y no por merecer el vivir debido a poseer una esencia superior a la de los otros mortales. Esto, no sólo hace de la filosofía una profesión; también, representa una desacralización del pensamiento humano. El filósofo sofista no es un ser eterio, esencial, sustraído, es un hombre que sufre y piensa el mundo. Este filósofo, necesariamente debía enfrentarse a la noción de filósofo de la academia platónica, que coinciden al filosofo, como el dialéctico, un ser poseedor, contenedor de conocimientos que llega a través de la contemplación, a través de la visualización de las ideas.


Posteriormente, con la instauración de la academia platónica, la oposición a los sofistas se recrudecerá, sobreviviendo a la historia de la filosofía las críticas hechas a estos pensadores. Obligándonos a pensar hoy, la penitencia y propósito de la labor e influencia de los sofistas en la historia de la filosofía.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

La Filosofía como Ideología

Mil veces repetido hasta el cansancio: La filosofía es libertad de pensamiento, es el ejercicio de la capacidad humana del pensamiento. Por lo menos, en mi hogar eran esas las nociones repetidas. Mas, desde la perspectiva de varias páginas de filosofía leídas, ni me parece libertad de pensamiento, ni me parece la manera de ejercitar el pensamiento humano. En primer lugar, la capacidad de pensamiento humano es resultado de miles, miles, millones de años de evolución. No son pocos los días transcurridos entre la aparición de la primera célula viva hasta la irrupción en la historia del Homo sapiens sapiens. Fueron, demasiadas circunstancias las que provocaron la aparición de la primera célula, su organización en seres de mayor complejidad, hasta el surgimiento de los mamíferos. De ahí la historia de los primates, hasta el surgimiento del homo; y, los homos, son muchísimos, extinto casi todos. Me pregunto ¿Cuántas vicisitudes y circunstancias son necesarias para provocar las modifi...

Fernando Vallejo. Nadie da lo que no tiene

“Nadie da lo que no tiene”, frase citada constantemente por Fernando Vallejo en distintos libros y conferencias. Ciertamente, se me antoja que quien no tiene nada bueno que dar a otros es Vallejo. Hay dos posiciones rescatable de todas las peroratas de Vallejo es su amor incondicional hacia los animales; un amor que no cede, que no encuentra medias tintas, que no claudica. Junto a esto, la crítica incisiva hacia las prácticas de cristianismo. La denuncia que hace de los crímenes de los cristianos, amparando sus vicios bajo el amparo de una institución casi intocable. Todo lo demás es Vallejo es repetitivo, cansón, malo. Vallejo, hacia los hombres no puede dar amor, porque no lo tiene. No puede dar buena literatura, porque no la tiene. No puede dar compasión, porque carece de ella. Con muchísimo detenimiento leí “La Puta de Babilonia”, la obra logró captar toda mi atención. Me intrigó el autor y su obra. Comprobé en línea y libros de historia casi todas las citas criminales del...

La Iglesia, su Terca Cruzada contra la Dignidad Sexual

Es una falta de respeto a la dignidad humana que en el catecismo Testigos del Señor editado por la Conferencia Episcopal Española (CEE) y destinado a la formación en la fe de menores entre 11 y 14 años, se indique que la identidad sexual es un don dado por dios y no sea una escogencia humana. Con cuál moral la jerarquía de la iglesia católica se atreve a violar el derecho humano fundamental de escoger su identidad sexual. ¿Con la moral de Marcial Maciel? O con la moral de tantos pedófilos identificados en el ceno de la iglesia católica. La identidad sexual, gracias a los movimientos libertarios iniciados desde el siglo XIX es de escogencia personal. No es determinante el sexo con que se nace para reducir el hacer humano a uno u otro comportamiento. La afirmación hecha en el catecismo me parece la prueba fehaciente que la iglesia sigue siendo tan homófoba, y perseguidora de la libertad humana, como siempre lo ha sido. Hipocresía para conquistar los corazones perdidos, no pasa...