Carnap es ateo, por lo menos
mantiene un pensamiento que cancela y se opone a la tradición metafísica. Pues,
de un solo tajo elimina todas las nociones contenidas en ella. Su postura es
altamente y discutible y no susceptible a estar equivocada. Pues, sin mayores
pruebas cancela la existencia de Dios. Por lo menos como es entendido Dios en
occidente. Pienso que para cancelar la
existencia de realidades metafísicas, se necesitan pruebas mucho más sólida que
un no creer por no creer. Pues, el no creer por no creer, se convierte en un
creer sólo por creer, en cierta manera, dogmática.
Entonces, el punto de partida del pensamiento
del autor significa un arrojarse al vacío, en cierto sentido “un salto de fe” a
la manera de Kierkegaard; pero, a una manera inversa, un no creer por un simple
no creer. Y como todo salto de fe, le faltan basamentos sólidos.
Si en el Medioevo se discutió seriamente
sobre el sexo de los ángeles, y su vinculación de esto con la existencia
humana. Si hoy, muchos critican estas discusiones denominándolas absurdas. Creo
que existe un tanto de absurdidad en pensar que toda la realidad se limita a
los hechos concretos del mundo fáctico.
Por otro lado, no comprendo muy bien por qué
el autor indica que la única función de la filosofía se limita a distinguir
entre proposiciones bien construidas y las que no lo son. Esta puesta al
servicio de la filosofía a la ciencia, involucra la cancelación absoluta de la
filosofía. Muy lejos está la filosofía de poder reducir su acción a la simple
distinción de premisas. Terminan con la ética, la estética y la metafísica,
sólo porque para el parecer del autor sus premisas no son comprobables
empíricamente es un absurdo de gigante tamaño.
Acepto las dificultades que las premisas
metafísicas pueden presentar al no poseer relación estrecha con hechos
fácticos. Mas, los juicios de valores morales sí poseen estrecha relación con
la dignidad humana. Que aunque, no exista un objeto tangible llamado dignidad,
s existencia es un hecho innegable, que muy pocos se atreven a negar; menos
argumentar en su contra.
Los juicios de valor éticos están íntimamente
relacionados con los valores intrínsecos con la condición de estar vivo. De
ahí, es posible distinguir que la esclavitud es un estado degradante, que es
racismo es deleznable, entre otras afirmaciones. Por lo cual, las afirmaciones
de Carnap con respecto a los juicios de valor éticos, son, en esencia,
absurdas.
Por otro lado, los juicios estéticos siempre
están relacionados con un yo que siente. Es ese yo que es capaz de sentir el
que le da valor estético a lo apreciado. La existencia de n yo que siente no es
tangible a la manera de una pera o un mango; como le gustaría a Carnap. Sin
embargo, la existencia del yo que siente al mundo, a nuestro parecer es un
hecho cierto. En esto también se equivoca el autor.
Cancelar las nociones metafísicas, porque al
parecer de Carnap no guardan relación con hechos empíricos, y por lo cual no
son susceptibles de afirmar de ellas que son verdaderas o falsas; me parece una
entelequia mayor que determinar el sexo de los ángeles.
Nociones como Ser, Existencia, Esencia,
Sustancia, aunque no son medibles o susceptibles a ser pesadas como los bloques
o las paredes; poseen existencia en cuanto nociones que sustentan las
discusiones que pretenden explicar la existencia. Y, el hombre, en cuanto ser
sintiente y pensante, le otorgan validez; en este hecho reside la autenticidad
de las mismas. Esto, trasciende con creces la factualidad del mundo concreto.
Por otro lado, reducir las posibilidades humanas a los hechos concretos me
parece un intento, siempre fallido, de castrar las diversas capacidades
humanas.

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