Tomando
en cuenta que cinco países –Estados Unidos, India, Rusia y Japón- emiten más de
la mitad de los gases de efecto invernadero que originan el recalentamiento del
planeta, mientras que diez Estados – Brasil, Alemania, Canadá, México, Irán;
entre otros- emiten dos tercios de los mismos. Mientras la energía emitida por
recursos renovables sigue siendo insuficiente para reemplazar la energía
disponible por los hidrocarburos. Y, ante la incapacidad de disminuir las
emisiones de dióxido de carbono; por ende, el efecto invernadero y el
calentamiento global, con sus nefastas consecuencias ambientales. El futuro de
la humanidad está en peligro extremo.
La
modificación climática como consecuencia del efecto invernadero, acarrea
grandes modificaciones físicas, como la elevación del nivel del mar por
descongelación acelerada de los glaciares, poniendo en peligro de desaparecer
todas las poblaciones cercanas a las costas, aumento de la temperatura global,
pérdida de las cosechas y disminución de los recursos hídricos; entre otros.
Las
empresas eléctricas son responsables del 24% de la emisión de CO2,
las industrial del 16%. Desde que se producen los alimentos hasta que el cuerpo
humano lo excreta, se emiten alrededor de 2 toneladas de CO2 por
persona al año, lo que representa el 20% de todas las emisiones anuales. Para
ese cálculo, Greenpeace tomó en cuenta la producción agrícola y ganadera, la
pesca, el procesamiento industrial; la venta, distribución y preparación de los
alimentos. Junto a esto, debemos tomar en cuenta que la demanda de energía
repuntó 5% del año 2009 al 2010, esto catapultó las emisiones de CO2 a
un nuevo record, estimado en 9, 28 billones de toneladas. Por esto, los
componentes contaminantes que se encuentran en la atmósfera 388 partes por
millón (ppm) superan las 375ppm considerados seguros para los seres vivos;
además ha aumentado 4% en los últimos 2 años.
Tal
vez, la principal causa de los problemas antes planteados sea la implementación
de erróneas políticas económicas junto al aumento exponencial de la población
humana, en las últimas siete décadas.
Solventar está conyugación de factores es, sin duda alguna, el principal
problema al cual se enfrenta la humanidad en la actualidad.
Thomas
Malthus señala en 1798 que la capacidad del hombre para reproducirse va a
superar rápidamente su habilidad para producir alimentos. Muchos otros
pensadores están de acuerdo con lo señalado, entre ellos, el escritor
colombiano Fernando Vallejo. Vallejo afirma que durante el papado de Juan Pablo
II la población mundial aumentó más de dos mil millones. El autor señala como
uno de los factores de este crecimiento, la oposición fehaciente de las
Iglesias cristianas a las prácticas de control de la población.
El
aumento poblacional es mayor en los controversialmente denominados países en
desarrollo, como los latinoamericanos y los ubicados en el Cuerno de África; lo
cual, aunado a prácticas culturales de depredación ambiental, han modificado de
forma irreversible el ecosistema natural. En Haití no existen bosques, debido a
la deforestación causada por la búsqueda
de madera para cocinar. En el Cuerno de África, los habitantes viven gracias a
la ayuda humanitaria; pues, ha dejado de llover a causa de la casi total deforestación.
En los
asentamientos de refugiados en Haití, Kenia, Tanzania, Sudán, entre otros; las
personas viven en pequeñas carpas miserables, sin agua para asearse, sin
disposición de las excretas, tragando el humo originado por la quema de leña
día y noche, envenenándolos, causándoles estragos en el sistema respiratorio.
Viven sin escuelas, sin seguridad, de la caridad pública; y, lo más graves, sin
posibilidad de mejoría en la situación. Son definitivamente, las grandes
víctimas del sistema. Mas, también son las grandes víctimas, todos los
individuos sometidos a la gran prostitución de la modernidad.
Ahora
bien, del otro lado de la moneda el rostro no sonríe. En los países
industrializados, debido a la
instauración de un modelo económico no cónsono con la dignidad humana; es indetenible
el quehacer de las fábricas y la consecuente quema de combustibles fósiles. Si
se llegara a disminuir la producción industrial, aumentaría el desempleo,
profundizando la actual crisis económica, política y social. Por lo cual, las
crisis actuales, alejan a los gobiernos de sustituir el sistema factorial
actual por sistemas menos contaminantes; posibilitando la reducción de energía
de origen fósil.
Cabe
citar el caso actual de los Estados Unidos, donde el sistema ha dejado sin
oficio al 10% de la población, 45 millones de personas desempleadas han perdido
no sólo sus fuentes de ingresos, sino también las viviendas, las posibilidades
de educación y salud dignas. En España el desempleo afecta al 20% de la
población. Otros países de la comunidad europea, como Grecia, Italia y
Portugal, atraviesan grandes dificultados económicas y sociales; originando,
indudablemente, crisis política.
Siguiendo
con los ejemplos de barbarie en la modernidad; mencionamos los gobiernos que
promueven las guerras y la corrupción, cuyos dirigentes desmejoran la calidad
de vida de los habitantes.
La
posible solución a la actual crisis mundial, debe tomar en consideración la
creación de espacios efectivos de acción políticos; donde los individuos,
convertidos en ciudadanos ejerzan el derecho de concretar prácticas que
solventen los diversos problemas enfrentados. Aquí, la educación juega un papel
preponderante para subvertir al individuo subyugado por una estructura de poder
alienante en un ciudadano crítico de su realidad y su ser. A decir de Paulo
Freire, el hombre sólo está alfabetizado cuando expresa la propia voz. A
través de la educación se pretende modelar al ciudadano para que sea capaz de
decidir por sí las estrategias políticas a seguir para lograr su bienestar;
adquirir la destreza necesaria para poder aportar soluciones a los problemas
sociales que debe enfrentar. Así, su voz, expresada a través de la
comunicación, pueda servir para el progreso y no para la destrucción.
Una educación que priorice la
instauración de los valores del diálogo existencial se hace necesaria para la
formación del individuo consciente y comprometido con su entorno y dignidad como
ser humano. La educación como modeladora de la dimensión subjetiva del hombre,
debe convertirse en activo instrumento para la integración y conformación de
una sociedad donde los valores y las realidades intrínsecas al hombre puedan
hacerse presentes.
La educación se perfila como medio
idóneo para hacer consciente al hombre de las propias carencias. La educación
se presenta como la herramienta indispensable para lograr el giro copernicano
en la valoración del Yo en la necesidad de un Nosotros. A través de la
educación se pueden inculcar los valores ineludibles que permitan la apertura
hacia el encuentro con la alteridad. La educación necesaria no sólo informa
sobre las características del mundo físico, sobre los fenómenos psíquicos del
hombre como individuo en sociedad; es una educación que destaca la urgente
integración con la alteridad como medio de transformación para concretar
prácticas políticas emancipadoras. La educación debe valorar en su justa medida
a la ciencia, a la racionalidad y al hombre como ser-en-conjunto, como
existente para la integración, orientado al bienestar común. Es aquí donde todo
el esfuerzo académico hacia la libertad e integración deben lograr más espacio
social que las ideologías políticas presentes en la Modernidad, que se empeñan
por alcanzar la verdad absoluta, en el espacio egoísta de la cofradía del
partido.
También, es urgente disminuir el alarmante
crecimiento humano. Es regla básica el saber que una población puede ser sana y
feliz cuando sus necesidades básicas están cubiertas; y, una de las principales
necesidades, es la alimentación. Por ende, el número de individuos sobre el
planeta tierra, debe estar relacionado con la capacidad de producir alimentos
sin el detrimento del medio ambiente.
Si no
queremos desaparecer, debemos tomar medidas políticas acertadas, las cuales
deben pasar por el tamiz de la
educación; con la finalidad de concretar
prácticas políticas y económicas cónsonas con la dignidad de los habitantes de
la tierra; e, instaurar programas de control familiar. Muchos más allá de
propuestas moralistas o eugenésicas, las soluciones a los problemas de la
humanidad, involucra la toma de conciencia con respecto a la interrelación
entre el número de individuos del planeta y la forma en que estos se relacionan
con el medio ambiente. Siendo esta forma de relacionarse una práctica económica
y política; estas prácticas están llamadas a ser modificadas.

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